El pasado 26 de Marzo fui con mi polola y una de sus primas al Cerro San Cristóbal, donde se encuentra el Parque Metropolitano de Santiago, con zoológico y piscinas incluidas. La idea era mostrarle este genial rincón de Santiago a la visitante oriunda de Talca, porque yo no podía concebir que tras haber visitado tantas veces la capital, no haya subido nunca al cerro. Y además, andábamos con ganas de pasear un poco.
La entrada en auto cuesta $2.000, lo que no es mucho considerando todo lo que había que caminar, o lo que deberíamos haber gastado (en realidad, debería haber gastado) en pagar el funicular para todos.
Ingresamos por la entrada de Pio Nono, y emprendimos la subida a eso de las 5:30 pm, porque recién a esa hora como que la temperatura era un poco más soportable. A lo largo del camino, nos encontramos con una gran variedad de personas: corredores, ciclistas, parejas, pokemones cimarreros, extranjeros, etc. Se puede ver de todo mientras uno recorre el camino a la cumbre.
Hicimos el trayecto a unos 20 Km/h, por lo que un par de autos nos adelantaron, pero yo disfruté el paisaje a esa velocidad porque me permitió admirar un poco el paisaje mientras manejaba. De toda smaneras, tenía que estar muy atento al camino, por las bicicletas particularmente, ya que aparecen de improviso en cualquier parte a gran velocidad. Son peores que las motos, que al menos hacen harto ruido.
Nos detuvimos en un mirador, cuyo nombre no recuerdo, y miramos un rato el paisaje. Reconocí el edificio de Telefónica, el túnel del Cerro que se habilitó 100% hace poco, entre otros. En ese lugar había un grupo de turistas que descansaban al lado de una casa rodante de patente europea, creo, y que se notaban bastante equipados para la situacion. Estaban muy bien instalados con sillas de camping, una mesa plegable y unas cuantas cosas más que no logré identificar.
Después de esa detención, fuimos camino a la cumbre. allí, nos estacionamos al final del camino, cerca del terminal del funicular. Después, apenas pudimos, fuimos a comprar mote con huesillos, la bebida típica del cerro, a mí parecer, y de santiago en general. Es como el trofeo merecido por haber subido todo el cerro. Claro que nuestro ascenso no era tan meritorio en esta ocasion. Lo importante, es que es una bebida-postre genial, que refresca y quita un poco el hambre, por lo que para mí es perfecta en situaciones donde estoy desfalleciendo de calor y cansancio.
Disfrutamos de nuestro mote con huesillos en una de las mesas del local donde lo compramos, mirando a la gente a nuestro alrededor, y después nos fuimos a seguir recorriendo lo que nos quedaba de cumbre. Camino hacia el santuario de la virgen, encontramos algo que yo no había visto en mis visitas anteriores, una especie de cementerio para cenizas, que consiste en 2 bloques inmensos, cada uno subdividido en pequeños cuadraditos que deben ser las tapas de los cubículos donde se depositan las cenizas, ya que algunos tenian las inscripciones respectivas de las personas o familias que los compraron. En unos paneles, aparecía una institución llamada Acoger como la responsable del lugar. Se ubica más o menos a medio camino entre el altar mayor y la vírgen, a la izquierda del lugar si uno mira de frente a la virgen.
Una vez a los pies de la Virgen del Cerro, estuvimos largos minutos apreciando el paisaje, reconociendo lugares e identificando edificios. Logré ver el Estadio Nacional, que claramente se destaca de su entorno, también la Gran Avenida y la Panamericana (Autopista Central), junto con una pequeña mancha de color verde, que debe haber sido el parque de El Llano Subercaseaux, la cúpula del parque O’Higgins (más conocida como Movistar Arena, ex Arena Santiago), la Estación Central, el nuevo Mall plaza Alameda, el Hospital San José, los cementerios Católico y General, y muchos otros lugares que algo significan para mí y me dediqué a buscar.
En fin, y para no hacer aún más largo este post, creo que el Cerro San Cristóbal es un lugar que ningún turista puede dejar de visitar si pasa por Santiago, y que todo Santiaguino debería aprovechar cada vez que pueda, porque es un parque gigante, en el medio de la ciudad, de fácil acceso, con una hermosa vista de nuestra contaminada ciudad y llena de rincones muy geniales. Un buen paseo para esas tardes de fin de semana en las que uno puede relajarse con sus seres queridos.
- Santuario de la Virgen del Cerro



















